Trabajadora indefinida de 44 años con 24 años de antigüedad, afrontaba una carga financiera mensual de 1.048,00 €, derivada de una hipoteca, tres préstamos personales y tres tarjetas de crédito. Esta situación suponía una presión constante sobre sus ingresos, dificultando su estabilidad económica y su capacidad para afrontar gastos imprevistos. Para mejorar su situación, decidió reunificar todas sus deudas mediante una hipoteca a 30 años, lo que le permitió consolidar sus obligaciones en un único préstamo con una cuota mensual más baja y un plazo más largo para su devolución. Con la nueva hipoteca, su cuota mensual se redujo a 626,83 €, lo que representa un ahorro de 421,17 € al mes. Esta reducción ha supuesto un alivio importante, permitiéndole recuperar estabilidad financiera y afrontar el futuro con mayor tranquilidad.
